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Palmas de cera, glaciares tropicales y Caribe:
Colombia a pie

Medellín - Salento - Tayrona - Sierra Nevada - Cartagena

15 días
De 3900 a 4900 USD por persona

Desde el Paramillo del Quindío —bañado por sus “ríos voladores”— hasta los bosques de palmas de cera, este itinerario traza una Colombia que se descubre caminando. Más al norte, la Sierra Nevada abre otro horizonte: glaciares tropicales de un lado, el mar Caribe del otro.


Diseñado para viajeros que disfrutan las jornadas largas al aire libre y los senderos que cambian rápidamente, este viaje transita desde los grandes espacios andinos hasta la selva exuberante del Tayrona. Monos en los árboles, pájaros en la copa del bosque y, al final del camino, una noche a la orilla del Caribe.

TE ENCANTARÁ :

  • La ascensión al Paramillo del Quindío — tres días de caminata, desde las palmas de cera hasta los paisajes del páramo, entre brumas que se mueven, pastos rasos y relieves abiertos. A casi 4.700 metros de altitud, el silencio se instala, punteado por el viento y la inmensidad de los Andes.

  • La ascensión al Cerro Kennedy — varias horas de caminata hasta los 3.100 metros, en las alturas de la Sierra Nevada. En la cima, el contraste es poderoso: a un lado, los glaciares tropicales de los picos Bolívar y Colón; al otro, el mar Caribe, lejos abajo. Entre los dos, las nubes pasan lentamente sobre las montañas.

  • El trek a Playa Brava — dos días de caminata, cerca de 30 kilómetros a través de la selva tropical del Tayrona, entre el canto de los pájaros y los pequeños micos tití que cruzan de rama en rama. En la canopia, el gran pico amarillo y verde del tucán caribeño aparece a veces entre el follaje. Después llega Playa Brava, y una noche a la orilla del mar en una cabaña íntima, entre la selva y las olas.

  • La energía tropical de Medellín y Cartagena — Medellín entre colinas y arte urbano, Cartagena entre callejuelas coloridas y balcones con flores. Dos ambientes, dos ritmos, donde la música y la vida urbana prolongan el viaje de una forma diferente. 

  • Nuestro servicio de conserjería dedicado en español — modificaciones al viaje sobre la marcha, envío de sus tarjetas de embarque, selección de nuestras direcciones favoritas, reserva de una mesa de último momento. Estamos a su lado en todo momento.

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DÍA 1
Llegada a Medellín

A la llegada a Medellín, un conductor nos recibe en el aeropuerto.


La ciudad se extiende entre las montañas, vibrante y llena de contrastes. Marcada durante algún tiempo por su pasado, esta ciudad se ha ido transformando poco a poco. Teleféricos, espacios públicos, proyectos sociales e iniciativas culturales han redibujado su cotidianidad.


Un servicio de conserjería dedicado nos acompaña a lo largo del viaje. Discreto pero atento, se adapta a lo que se necesite en cada momento: enviar las tarjetas de embarque, reservar una mesa, ajustar un traslado o sugerir una dirección interesante entre dos momentos del día.

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DÍA 2
Medellín, entre la ciudad y las colinas

La jornada discurre entre diferentes caras de la ciudad.
En el centro, las esculturas de Fernando Botero puntúan las plazas y las avenidas. Un poco más allá, un lugar inesperado resuena con tangos y milongas como herencia de una historia musical profundamente arraigada en la ciudad.


Luego, las cabinas del teleférico ganan altura sobre el valle. Bajo los pies, los barrios aferrados a las laderas empinadas se van difuminando, dejando paso a la vegetación del parque Arví.
Más tarde, la energía de la Comuna 13 se hace sentir en las escaleras coloridas y los murales. Aquí, la música, el arte urbano y la voz de sus habitantes cuentan otra historia de Medellín.

DÍA 3
Hacia Salento

El recorrido continúa a través de la zona cafetera hasta las inmediaciones de Salento.


El pueblo aparece en las alturas, rodeado de valles verdes. Las casas coloridas y los balcones de madera recuerdan la arquitectura tradicional de la región

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DÍA 4 
Adentro en los Andes salvajes

Al amanecer, la caminata comienza en el valle de Cocora.
Los senderos atraviesan bosques andinos, praderas y ríos cruzados por pequeños puentes colgantes. Poco a poco, se siente la altitud y la vegetación cambia.


Al caer la tarde, una finca campesina nos recibe. La noche llega rápido en este silencio de altura.

DÍA 5
Las alturas del Paramillo del Quindío

Al despertar, la ascensión retoma.


El sendero sube hacia los paisajes abiertos del páramo, ese ecosistema único de los Andes. El pasto raso, los suelos húmedos y las brumas que se mueven componen un escenario casi irreal.

Más arriba todavía, los relieves rocosos del Paramillo aparecen. Con cielo despejado, los volcanes nevados del Parque Nacional Los Nevados se dibujan a lo lejos.
El viento sopla fuerte en estas alturas. Luego el camino desciende lentamente hacia la finca.

 

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DÍA 6
De regreso al valle

La última jornada de caminata acompaña un largo descenso hacia los paisajes verdes del Quindío.


Las praderas reemplazan poco a poco los relieves del páramo. A medida que pasan las horas, los valles se acercan y las montañas se suavizan.


Al final de la tarde, Salento reaparece.

DÍA 7
Hacia la costa Caribe

El viaje continúa hacia la costa Caribe.


Poco a poco, el aire se vuelve más cálido y los paisajes se transforman. Los relieves de la Sierra Nevada aparecen en el horizonte mientras el mar Caribe se acerca.


Un encuentro singular entre selva tropical y mar abierto.

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DÍA 8
La selva y el mar del Tayrona

Desde la entrada del parque Tayrona, el sendero se adentra en una selva densa.


La caminata sigue los relieves de la Sierra Nevada. Por momentos, los gritos de los monos resuenan en la canopia. La vegetación se abre a veces sobre el mar, profundo y en movimiento.


Tras varias horas de caminata, la selva nos lleva a una bahía aislada donde el mar llega suavemente a la playa con un ritmo constante. Nos instalamos para pasar la noche frente a ese mar salvaj

DÍA 9 
Entre selva tropical y costas caribeñas

En la mañana, el camino retoma a través de la selva.
Más adelante, el mar reaparece en tonos turquesa. Una playa protegida por arrecifes de coral invita a una pausa en el agua transparente.


Al caer la tarde, salimos del parque para alcanzar las alturas verdes de la Sierra Nevada.

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DÍA 10 
Hacia las alturas de la Sierra Nevada

Desde las laderas de Minca, un vehículo nos lleva hasta la vegetación de altura de la Sierra Nevada.


La caminata comienza por una vegetación densa.
Poco a poco, el sendero sube y el aire se refresca.
Desde el mirador natural del Cerro Kennedy, la vista abarca un paisaje excepcional: de un lado el mar Caribe, del otro los picos nevados de la Sierra Nevada.
La noche transcurre en la montaña, en el silencio de las alturas.

DÍA 11

Regreso a Minca

En la mañana, la montaña está quieta.


Para quienes lo deseen, una corta caminata lleva a una cascada escondida en la selva, donde el agua corre en hilos claros entre las rocas.


Más tarde, el sendero atraviesa nuevamente la vegetación tropical hasta alcanzar las alturas de Minca. La jornada se prolonga en calma, en la atmósfera apacible de la montaña.

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DÍA 12
Camino a Cartagena

Rumbo a Cartagena de Indias, joya colonial del Caribe colombiano.


La ruta bordea la costa caribeña antes de llegar a la ciudad amurallada. Detrás de sus murallas, callejuelas empedradas, casas coloridas y balcones con flores revelan las influencias mezcladas del Caribe.


Instalación en el hotel y primeros pasos por esta ciudad de encanto intemporal.

DÍA 13

Cartagena al ritmo de sus callejuelas

La jornada transcurre libremente por la ciudad.
Nos dejamos llevar por las fachadas coloridas, los patios en sombra, las plazas donde la vida local se instala desde el final de la tarde.


El tiempo se estira suavemente entre la luz tropical y la música que escapa de las casas.

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DÍA 14 
Un día en el mar

Frente a Cartagena, las aguas del Caribe toman matices claros y profundos.


La jornada transcurre de cara al mar, entre arena blanca, manglares y aguas tranquilas.


El ritmo aminora naturalmente. Se descansa, mecido por la luz y el movimiento del agua.

DÍA 15
Partida

Tras estos días entre los Andes, la selva tropical y las costas caribeñas, llega el momento de partir.


La ruta conduce al aeropuerto de Cartagena.
Una última mirada al mar… y desde ya las ganas de volver.

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Este itinerario es una idea de viaje.
Podemos adaptarlo juntos a su manera de viajar.

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