

Cordillera y horizonte: Colombia a lo grande
Bogotá - Villa de Leyva - Barichara - Medellín - Providencia - Cartagena
17 días
De 7.900 a 9.400 USD por persona
De los talleres de artistas de Bogotá a los pueblos de piedra de la cordillera Oriental; de la energía de Medellín a las aguas traslúcidas de Providencia, y de allí a los ritmos de Cartagena. Este itinerario excepcional recorre distintas Colombias y, con ellas, distintas maneras de descubrirlas.
Diseñada para viajar en pareja, la propuesta deja espacio para los encuentros, la contemplación y el disfrute pausado de cada lugar. Un pintor nos acerca a la escena contemporánea de Bogotá; un biólogo marino nos revela otra mirada sobre los arrecifes de Providencia; y un pianista nos lleva por la historia de la salsa.
Las noches también son parte del viaje: casonas coloniales, palacios de inspiración árabe-andaluza y una antigua cabaña de pescadores reinventada como un refugio discreto, chic y bohemio frente al mar.
Entre un encuentro y otro, la ruta atraviesa pueblos, paisajes abiertos y una isla donde el Caribe marca el ritmo.
TE ENCANTARÁ :
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Un viaje excepcional, con la firma de Tempo — una selección de algunas de las direcciones más especiales de Colombia, desde casonas coloniales hasta espacios de arquitectura contemporánea, elegidos por su carácter, su ubicación y la calidad de su servicio. Nuestro círculo de artistas, periodistas, pianistas, biólogos y coreógrafos acompaña el viaje con encuentros y conversaciones que permiten descubrir distintas facetas de la Colombia de hoy.
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El contraste entre ciudades y pueblos — Bogotá y su efervescente escena artística; Villa de Leyva y su arquitectura de piedra; Barichara y sus colinas ocres; Medellín y su energía urbana. Cada destino propone una manera diferente de acercarse al país.
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Providencia, un rincón del Caribe lejos de todo — una isla en medio del mar, donde el reggae acompaña los caminos y las casas de madera se asoman a las playas. Un scooter a disposición permite recorrerla libremente, sin horarios ni itinerarios. Caminatas, snorkel en aguas traslúcidas, kayak y paddle al atardecer: aquí, los días encuentran naturalmente su propio ritmo.
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Nuestro servicio de conserjería dedicado, en español — ajustes al viaje sobre la marcha, envío de tarjetas de embarque, recomendaciones de nuestras mejores direcciones o la reserva de una mesa de último momento. Estamos a su lado durante todo el viaje.
DÍA 1
Llegada a Bogotá
A la llegada a Bogotá, un conductor privado nos acompaña hasta el hotel.
Son los primeros instantes en la capital colombiana, entre las montañas que rodean la ciudad y la energía de sus barrios. La tarde queda libre para instalarse y empezar, sin prisa, a tomarle el pulso a Bogotá.


DÍA 2
Bogotá, Colombia a través del arte
La jornada comienza en las calles de La Candelaria. Fachadas antiguas, balcones, cafés y murales componen el rostro histórico de Bogotá, donde el arte contemporáneo se abre paso incluso en sus paredes.
El Museo del Oro y luego el Museo Botero permiten acercarse a distintas historias del país a través de sus colecciones.
Por la tarde, cambiamos de escenario y llegamos al barrio San Felipe. De la mano de un artista plástico, abrimos las puertas de talleres y galerías para conocer de cerca la escena artística contemporánea de Bogotá. El arte se convierte así en otra manera de leer la ciudad.
DÍA 3
Hacia Villa de Leyva
Salimos de Bogotá por carretera. Poco a poco, la ciudad queda atrás y los paisajes de la cordillera Oriental toman el relevo.
Villa de Leyva aparece en medio de una campiña más seca y mineral. Sus casas blancas, calles empedradas y grandes plazas le imprimen un carácter único.
El resto del día transcurre con calma, entre puertas antiguas, patios y la luz del atardecer sobre las piedras.


DÍA 4
Villa de Leyva, las huellas del tiempo
Alrededor de Villa de Leyva, el paisaje guarda historias mucho más antiguas.
En el Museo Paleontológico, un inmenso fósil marino recuerda que, hace millones de años, el mar cubría estas tierras. Más adelante, las piedras de Monquirá hablan de la relación que los Muiscas mantenían con los ciclos del sol.
La jornada continúa en el convento de Santa Ecce Homo. Entre muros antiguos, paisajes semiáridos y el silencio de los claustros, aparece otra dimensión de Colombia.
DÍA 5
Hacia Barichara
La ruta cambia poco a poco de color. Los valles se vuelven más secos, aparecen los cactus y las montañas se dibujan a lo lejos.
Luego, Barichara. El pueblo domina el valle del río Suárez, con sus casas de piedra clara, tejados de barro y patios floridos.
Al caer la tarde, simplemente nos damos tiempo para caminar por sus calles. Aquí las distancias son cortas y las horas parecen transcurrir de otra manera.


DÍA 6
Barichara, entre café y territorio
A pocos kilómetros del pueblo, una finca de café orgánico se encuentra en medio del bosque seco tropical. Bajo los árboles crecen los cafetos, en un paisaje donde la agricultura mantiene un vínculo estrecho con el entorno.
Por la tarde, las colinas alrededor de Barichara vuelven a marcar el paisaje. En tuk-tuk, llegamos a la finca de un pastor y quesero.
Las cabras, los quesos elaborados allí mismo y las vistas abiertas sobre la cordillera de los Andes ofrecen otra manera de acercarse al territorio y a quienes lo habitan.
DÍA 7
Barichara, a caballo entre las colinas
Dejamos las calles de Barichara para adentrarnos en los caminos que rodean el pueblo.
A caballo, el ritmo cambia naturalmente. Los senderos atraviesan las colinas secas, bordean muros de piedra y se abren paso entre árboles y vegetación baja.
Poco a poco, el paisaje se abre hacia los valles circundantes. Quedan el paso regular de los caballos, el calor y el silencio de los campos de Santander.


DÍA 8
Rumbo a Medellín
Pasamos por San Gil antes de continuar hacia Medellín.
El contraste es inmediato. Después de los pueblos y los paisajes abiertos de Santander, Medellín aparece entre sus montañas: densa, urbana y en constante movimiento.
Durante décadas asociada a una historia difícil, la ciudad ha experimentado una profunda transformación. Arquitectura, iniciativas sociales, cultura y creación contemporánea participan hoy de una nueva manera de contar Medellín.
DÍA 9
Medellín, por fragmentos
Medellín se descubre por fragmentos.
En el centro, las esculturas de Botero. En el Salón Málaga, el tango y la memoria musical de la ciudad. Después, el teleférico, que conecta los barrios de las laderas con el centro y ofrece otra perspectiva de Medellín desde las alturas.
En el Parque Arví, la vegetación vuelve a tomar protagonismo.
La jornada continúa en la Comuna 13, donde los murales, la música y los proyectos artísticos cuentan la transformación de un barrio que vivió algunas de las páginas más difíciles de la historia reciente de la ciudad.


DÍA 10
Providencia, rumbo al norte
Dejamos Medellín para alcanzar el Caribe, con escala en San Andrés.
Luego, Providencia.
Pequeña isla volcánica en medio del mar, vive a otro ritmo. Los caminos son estrechos, las casas coloridas, el reggae acompaña a veces los atardeceres y el mar cambia constantemente de matiz.
Un scooter a disposición permite recorrer la isla con libertad durante la estadía. Primeros baños, primeros horizontes y la sensación de que el tiempo acaba de desacelerar.
DÍA 11
Providencia, la isla desde las alturas
Esta mañana salimos por los senderos del Pico.
La caminata atraviesa la vegetación tropical antes de alcanzar las partes más altas de la isla. Poco a poco, las vistas se abren.
Desde la cima, Providencia aparece en toda su extensión: las colinas volcánicas, los relieves de la isla y las aguas que pasan del turquesa al azul profundo alrededor de la barrera de coral.
Una nueva perspectiva sobre esta pequeña isla del Caribe.


DÍA 12
Providencia, alrededor del azul
Embarcamos para pasar el día en el agua, alrededor de Providencia.
Desde el bote, la isla se revela de otra manera: relieves abruptos, pequeñas calas y arrecifes. Máscara y snorkel permiten explorar los jardines de coral.
Tortugas, peces tropicales y estrellas de mar se mueven en las aguas claras que rodean la isla.
El almuerzo se disfruta frente al mar antes de retomar la navegación. Algunos tramos del litoral solo son accesibles por agua. Es allí donde Providencia conserva todavía su sensación de distancia y aislamiento.
DÍA 13
Providencia, otra mirada al mar
La jornada queda libre.
Un scooter, una playa, un desvío hacia otra parte de la isla o simplemente unas horas frente al mar. Providencia se presta naturalmente a estos días sin un programa demasiado estructurado.
Al caer la tarde, encuentro con un biólogo marino dedicado a la preservación de los arrecifes.
A través de sus relatos y de su trabajo de campo, la barrera de coral adquiere otra dimensión. Después de varios días en estas aguas, es difícil volver a mirar el mar de la misma manera.


DÍA 14
Rumbo a Cartagena
Dejamos Providencia para llegar a Cartagena.
El calor, las fachadas coloridas, los balcones y la música reemplazan rápidamente la calma de la isla. Detrás de las murallas, las herencias africanas, españolas y caribeñas se encuentran en una ciudad que nunca termina de quedarse quieta.
Por la noche, el vallenato toma el relevo.
En una atmósfera íntima, la voz, la guitarra y las historias populares acompañan esta primera velada en la costa Caribe.
DÍA 15
Cartagena, cuando el cuerpo cuenta
Hoy abrimos las puertas de una escuela de danza contemporánea de Cartagena.
Los movimientos beben de los ritmos afrocaribeños y de las tradiciones populares colombianas, al tiempo que encuentran un lenguaje propio y contemporáneo.
La visita continúa con uno de los miembros fundadores de la escuela. Más allá de los ensayos, la danza cuenta aquí otra historia de Colombia: la de un cuerpo, una memoria y una ciudad en movimiento.


DÍA 16
Cartagena, la salsa como herencia
En la ciudad amurallada, un pianista nos recibe en su casa.
Alrededor de su piano, recorre la historia de la salsa: Cuba, Nueva York, luego Colombia y los ritmos afrocaribeños que le dieron a esta música una identidad propia.
La conversación pasa de la música a los recuerdos, de una melodía a otra.
Al caer la tarde, subimos a un velero en la bahía de Cartagena. El sol desciende detrás de las murallas y las luces del casco antiguo comienzan a aparecer.
La ciudad queda frente a nosotros, una última vez.
DÍA 17
Colombia detrás de nosotros
Últimos instantes en Cartagena antes del traslado al aeropuerto.
El viaje termina después de haber atravesado ciudades, pueblos y una isla lejos de las costas continentales.
Quedan las imágenes, por supuesto. Pero también las voces, las músicas y algunas conversaciones que probablemente seguirán acompañándonos mucho después del regreso.







